Por Miguel González Compeán.
La consulta pública sobre la mal llamada reforma energética que algunos gobiernos de extracción perredista realizarán ante su público el próximo 27 de julio adolece de, al menos, tres vicios: primero, rompe con un principio básico del derecho, el principio de legalidad; segundo, es facciosa y, por lo tanto, desvirtúa un ejercicio de democracia directa y, finalmente, por el tema a discutir y la forma en la que están planteadas las preguntas, resulta de origen un ejercicio inadecuado. Me explico.
viernes, julio 18
Gana la socialdemocracia
Por: Jorge Carlos Díaz Cuervo.
Hector Aguilar Camín, en su libro titulado Pensando en la Izquierda, al referirse a los linajes o tradiciones que dan identidad a la izquierda en México, afirma: “La tradición que no asoma con claridad, por desgracia, es la socialdemócrata…”.
Tiene algo de razón. Cuando Aguilar Camín observó de cerca a los partidos identificados con la izquierda (PRD, Convergencia, PT y Alternativa) para escribir el libro referido, era fácil concluir que las corrientes o grupos de poder predominantes representaban a alguno de los cuatro linajes de la izquierda que define como: la izquierda revolucionaria, la izquierda comunista, la izquierda estatista y nacionalista, y la izquierda utópica clásica. En el 2007, el palpitar de la izquierda socialdemócrata apenas era perceptible.
Para leerlo completo, da click aquí
Hector Aguilar Camín, en su libro titulado Pensando en la Izquierda, al referirse a los linajes o tradiciones que dan identidad a la izquierda en México, afirma: “La tradición que no asoma con claridad, por desgracia, es la socialdemócrata…”.
Tiene algo de razón. Cuando Aguilar Camín observó de cerca a los partidos identificados con la izquierda (PRD, Convergencia, PT y Alternativa) para escribir el libro referido, era fácil concluir que las corrientes o grupos de poder predominantes representaban a alguno de los cuatro linajes de la izquierda que define como: la izquierda revolucionaria, la izquierda comunista, la izquierda estatista y nacionalista, y la izquierda utópica clásica. En el 2007, el palpitar de la izquierda socialdemócrata apenas era perceptible.
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martes, julio 15
OBTIENE BEGNÉ VICTORIA HOLGADA
Noticiario con Paola Rojas
Informativo 40
Las noticias por Adela
Once TV
Matutino Express
Loret de Mola
domingo, julio 13
El CISEN, el GDF y la inteligencia perdida
Por Luciano Pascoe, Vicepresidente del PSD.
Con un sincero agradecimiento a Tatiana, por su ayuda.
Mientras nuestra clase política se revuelve alrededor de los temas de espionaje y sistemas de inteligencia que existen en el Cisen, todos parecen haber olvidado el verdadero sentido -el práctico- de los recursos de inteligencia, información y seguimiento. En los hechos, la inteligencia debe ser usada para anticipar, y por tanto prevenir, los problemas naturales de las operaciones y acciones de las fuerzas de seguridad en el país.
Esto debería significar que en el operativo del News Divine, con todas sus carencias, pudieron haber daños menores, o más controlables, de haber existido un ejercicio de inteligencia e investigación serio, profundo, meticuloso y detallado. Una de las grandes carencias en el infame operativo fue la falta de información y, por tanto, la severa disminución de la capacidad para tomar decisiones mínimamente sensatas, útiles o distensoras de la circunstancia. Por el contrario, todas las decisiones que se tomaron estuvieron fundadas en poca o mala información y en temores infundados.
El resultado es tan terrible que ha desatado la caída misma del que fuera el secretario de Seguridad Pública y del procurador de justicia de la ciudad.
Todo el artículo aquí.
sábado, julio 12
PRIMERA ASAMBLEA NACIONAL ORDINARIA
Más información:
Partido Socialdemócrata
El Financiero: Confían en que se mantendrá el registro
El Universal: Inicia el registro para Asamblea Nacional de Alternativa
La Jornada: Hoy, en asamblea nacional, el PAS elige presidencia
Reforma: Inicia con acusaciones asamblea de PAS
Milenio: Arranca Asamblea de Alternativa, renovarán órganos
El Universal: Renuevan órganos de Alternativa entre acusaciones
W Radio: Confían Begné y Mercado en mantener el registro de Alternativa
El Universal: Avanza reposición de primera asamblea del PAS
Radio Fórmula: Afirma Patricia Mercado que seguirá trabajando
Excelsior: Acusa Mercado exclusión en acto de Alternativa
Ovaciones: Reconoce Patricia Mercado que PAS se encuentra dividido
Milenio: Mañana será elegida la dirigencia de Alternativa: Alberto Begné
El Universal: Se impone Begné en asamblea nacional del PAS
La Crónica: Rechaza Alberto Begné trabajar en conjunto con Patricia Mercado
Partido Socialdemócrata
El Financiero: Confían en que se mantendrá el registro
El Universal: Inicia el registro para Asamblea Nacional de Alternativa
La Jornada: Hoy, en asamblea nacional, el PAS elige presidencia
Reforma: Inicia con acusaciones asamblea de PAS
Milenio: Arranca Asamblea de Alternativa, renovarán órganos
El Universal: Renuevan órganos de Alternativa entre acusaciones
W Radio: Confían Begné y Mercado en mantener el registro de Alternativa
El Universal: Avanza reposición de primera asamblea del PAS
Radio Fórmula: Afirma Patricia Mercado que seguirá trabajando
Excelsior: Acusa Mercado exclusión en acto de Alternativa
Ovaciones: Reconoce Patricia Mercado que PAS se encuentra dividido
Milenio: Mañana será elegida la dirigencia de Alternativa: Alberto Begné
El Universal: Se impone Begné en asamblea nacional del PAS
La Crónica: Rechaza Alberto Begné trabajar en conjunto con Patricia Mercado
Encuentros de la izquierda
Por Alberto Begné Guerra, Presidente del CEN.
La izquierda mexicana, en sus muy diversas expresiones, debe emprender un proceso de reconstrucción y decantación. Hay una crisis y, desde una visión autocrítica, es indispensable reconocer que, de manera poco fructífera, coexisten diferentes concepciones sobre lo que la izquierda debe ser y ofrecer al país, sin que hasta ahora se haya constituido como la opción para una transformación a la vez profunda, consistente y factible.
Una opción que ponga el acento en la lucha contra la desigualdad en todas sus manifestaciones, pero que al mismo tiempo asuma sin ambigüedades sus responsabilidades frente a la legalidad y la institucionalidad democráticas, así como ante un entorno nacional e internacional donde la competitividad y la sustentabilidad son exigencias inaplazables.
Leerlo todo aquí.
La izquierda mexicana, en sus muy diversas expresiones, debe emprender un proceso de reconstrucción y decantación. Hay una crisis y, desde una visión autocrítica, es indispensable reconocer que, de manera poco fructífera, coexisten diferentes concepciones sobre lo que la izquierda debe ser y ofrecer al país, sin que hasta ahora se haya constituido como la opción para una transformación a la vez profunda, consistente y factible.
Una opción que ponga el acento en la lucha contra la desigualdad en todas sus manifestaciones, pero que al mismo tiempo asuma sin ambigüedades sus responsabilidades frente a la legalidad y la institucionalidad democráticas, así como ante un entorno nacional e internacional donde la competitividad y la sustentabilidad son exigencias inaplazables.
Leerlo todo aquí.
viernes, julio 11
Línea editorial
Por Miguel González Compeán.
La libertad de prensa encarna, acaso, una de las batallas más significativas del liberalismo político. Hoy puede verse como una conquista de la humanidad y pilar fundamental de los sistemas políticos modernos. El derecho a la libertad de prensa —y su correlativo a la libertad de expresión— implica uno de los logros más claros de la vida democrática plena. Se trata de garantizar la autonomía de la transmisión de ideas y la libre asociación de personas con fines comunicativos frente al poder público.
La libertad de prensa encarna, acaso, una de las batallas más significativas del liberalismo político. Hoy puede verse como una conquista de la humanidad y pilar fundamental de los sistemas políticos modernos. El derecho a la libertad de prensa —y su correlativo a la libertad de expresión— implica uno de los logros más claros de la vida democrática plena. Se trata de garantizar la autonomía de la transmisión de ideas y la libre asociación de personas con fines comunicativos frente al poder público.
lunes, junio 30
domingo, junio 29
jueves, junio 26
Historia de la Socialdemocracia 1
Por Enrique Villarreal
Con este artículo inicia una serie dedicada la historia de la socialdemocracia, entendida ésta como una ideología, una praxis y una organización política, de carácter internacional, caracterizada por una concepción democrática y reformadora de la sociedad y del cambio social, cuyos orígenes datan del siglo XIX, y que a la fecha .continúa desempeñando un papel político trascendental, ya que mantiene en el poder a diversos gobiernos, los partidos socialdemócratas continúan con fortaleza y su ideología mantiene vigencia, puesto que se ha renovado conforme a las nuevas circunstancias del mundo.
El hilo conductor del relato será la historia de la Internacional Socialista (IS, la organización de los partidos políticos socialdemócratas) en el mundo, y particularmente en América Latina, si bien se hará mención a personajes, procesos y hechos destacados relacionados. La finalidad este recorrido histórico, no sólo es la de mostrar la evolución socialdemócrata en el mundo (lo cual reviste en sí mismo de gran interés por la fuente de enseñanzas que representa), sino la de contribuir a la formación de una concepción y praxis socialdemócrata para México, que pueda erigirse en una auténtica Alternativa dentro del actual escenario político.
1. La Primera Internacional
Los orígenes siempre son problemáticos, ya que se puede volver una historia interminable. Así, el origen podría ubicarse con el movimiento cartista de los años treinta y cuarenta en Gran Bretaña, dado el carácter reformador y democrático (de su corriente principal), de conquistar derechos políticos para llegar al poder y a través de la vía parlamentaria reformar a la sociedad.
Sin embargo, el antecedente que se suele citar (aunque no exista una relación de continuidad con la IS), por ser un intento internacionalista de articulación proletaria, poseer a su interior corrientes socialistas reformadoras e impulsar acciones gremiales y políticas internacionales y la creación de partidos obreros, es el de la Asociación Internacional de Trabajadores, mejor conocida como la “Primera Internacional”, fundada en Londres por Carlos Marx y diversas organizaciones obreras de Europa.
La década de los sesenta del siglo XIX fue especialmente intensa, no sólo para Europa sino para el mundo. Se vivió entonces una ola globalizadota que expandió al capitalismo a todo el orbe, generando un gran boom económico, pero también importantes luchas sociales que beneficiaron a los obreros, y que crearon las condiciones para concebir una organización internacional de trabajadores.
Uno de los visionarios, tanto del carácter mundial del capitalismo como del internacionalismo proletario fue Carlos Marx, quien no fue únicamente un crítico radical del capitalismo, sino un célebre teórico y práctico del socialismo. Después del fracaso de las revoluciones de 1848, Marx, cuyo radicalismo lo mantuvo aislado de tales sucesos, optó por abandonar tácticamente el extremismo revolucionario, y decidirse por impulsar la organización internacional de los trabajadores, como primer paso para su fortalecimiento y realizar, en un segundo momento, la revolución europea que de nuevo se vislumbraba. Marx veía que no se trataba de fomentar “la revolución por la revolución” ya que las revueltas sin organización exponían al movimiento obrero a un fácil aniquilamiento, además de que la lucha por reformas parciales contribuiría al fortalecimiento proletario y lograr su emancipación económica.
Por ende, antes de fomentar la revolución, había que promover el fortalecimiento obrero a través de su organización, había que apoyar las contiendas reformadoras y las luchas por alcanzar el poder político, a partir del cual se haría la socialización de la producción. De manera que, sin perder de vista la meta estratégica consistente en la revolución mundial, el objetivo táctico inmediato era la organización de los trabajadores para la conquista del poder. Ello implicaba que dentro del sistema capitalista se podía avanzar en la organización de la nueva sociedad, y las cooperativas de producción era una muestra en este sentido.
No fue casual que la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT) se fundara en Londres. En Gran Bretaña, concomitantemente con su gran desarrollo capitalista, el movimiento obrero crecía y luchaba por nuevas conquistas económicas, sociales y políticas, particularmente por la legalización completa de los sindicatos, la ampliación del sufragio y la una amplia legislación social. Aunque esta lucha no determinaba que los sindicatos ingleses fueran revolucionarios (sino que, por el contrario, tendía a “aburguesarlos”), Marx esperaba que sus conquistas motivaran la lucha del proletariado en Europa, que se diera lugar a la creación de un partido obrero, y que todo ello fuera una palanca para la organización internacional de trabajadores.
En el continente París nuevamente era el centro del activismo socialista de Europa. Después de Gran Bretaña y Bélgica, Francia era la nación de mayor desarrollo capitalista, los sindicatos obreros luchaban por su reconocimiento, y su praxis estaba orientada por Proudhon, Blanqui y Marx. Al margen de corrientes y sus divergencias, en ese momento se coincidió en la necesidad de organizar un fuerte movimiento sindicalista, a fin de realizar una acción política independiente, con apoyos internacionales, que les permitiera el logro de sus reivindicaciones económicas y sociales. De la conjunción del sindicalismo obrero inglés y francés, principalmente, se fundó la Internacional en 1864 como una asociación sindicalista, y no como una federación partidaria. Primacía de la acción sindical sobre la actividad política, pero reconocimiento de la necesidad de ésta para el logró de los objetivos proletarios, no sólo al interior de cada país, sino de toda Europa.
Introducción
Con este artículo inicia una serie dedicada la historia de la socialdemocracia, entendida ésta como una ideología, una praxis y una organización política, de carácter internacional, caracterizada por una concepción democrática y reformadora de la sociedad y del cambio social, cuyos orígenes datan del siglo XIX, y que a la fecha .continúa desempeñando un papel político trascendental, ya que mantiene en el poder a diversos gobiernos, los partidos socialdemócratas continúan con fortaleza y su ideología mantiene vigencia, puesto que se ha renovado conforme a las nuevas circunstancias del mundo.
El hilo conductor del relato será la historia de la Internacional Socialista (IS, la organización de los partidos políticos socialdemócratas) en el mundo, y particularmente en América Latina, si bien se hará mención a personajes, procesos y hechos destacados relacionados. La finalidad este recorrido histórico, no sólo es la de mostrar la evolución socialdemócrata en el mundo (lo cual reviste en sí mismo de gran interés por la fuente de enseñanzas que representa), sino la de contribuir a la formación de una concepción y praxis socialdemócrata para México, que pueda erigirse en una auténtica Alternativa dentro del actual escenario político.
1. La Primera Internacional
Los orígenes siempre son problemáticos, ya que se puede volver una historia interminable. Así, el origen podría ubicarse con el movimiento cartista de los años treinta y cuarenta en Gran Bretaña, dado el carácter reformador y democrático (de su corriente principal), de conquistar derechos políticos para llegar al poder y a través de la vía parlamentaria reformar a la sociedad.
Sin embargo, el antecedente que se suele citar (aunque no exista una relación de continuidad con la IS), por ser un intento internacionalista de articulación proletaria, poseer a su interior corrientes socialistas reformadoras e impulsar acciones gremiales y políticas internacionales y la creación de partidos obreros, es el de la Asociación Internacional de Trabajadores, mejor conocida como la “Primera Internacional”, fundada en Londres por Carlos Marx y diversas organizaciones obreras de Europa.
La década de los sesenta del siglo XIX fue especialmente intensa, no sólo para Europa sino para el mundo. Se vivió entonces una ola globalizadota que expandió al capitalismo a todo el orbe, generando un gran boom económico, pero también importantes luchas sociales que beneficiaron a los obreros, y que crearon las condiciones para concebir una organización internacional de trabajadores.
Uno de los visionarios, tanto del carácter mundial del capitalismo como del internacionalismo proletario fue Carlos Marx, quien no fue únicamente un crítico radical del capitalismo, sino un célebre teórico y práctico del socialismo. Después del fracaso de las revoluciones de 1848, Marx, cuyo radicalismo lo mantuvo aislado de tales sucesos, optó por abandonar tácticamente el extremismo revolucionario, y decidirse por impulsar la organización internacional de los trabajadores, como primer paso para su fortalecimiento y realizar, en un segundo momento, la revolución europea que de nuevo se vislumbraba. Marx veía que no se trataba de fomentar “la revolución por la revolución” ya que las revueltas sin organización exponían al movimiento obrero a un fácil aniquilamiento, además de que la lucha por reformas parciales contribuiría al fortalecimiento proletario y lograr su emancipación económica.
Por ende, antes de fomentar la revolución, había que promover el fortalecimiento obrero a través de su organización, había que apoyar las contiendas reformadoras y las luchas por alcanzar el poder político, a partir del cual se haría la socialización de la producción. De manera que, sin perder de vista la meta estratégica consistente en la revolución mundial, el objetivo táctico inmediato era la organización de los trabajadores para la conquista del poder. Ello implicaba que dentro del sistema capitalista se podía avanzar en la organización de la nueva sociedad, y las cooperativas de producción era una muestra en este sentido.
No fue casual que la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT) se fundara en Londres. En Gran Bretaña, concomitantemente con su gran desarrollo capitalista, el movimiento obrero crecía y luchaba por nuevas conquistas económicas, sociales y políticas, particularmente por la legalización completa de los sindicatos, la ampliación del sufragio y la una amplia legislación social. Aunque esta lucha no determinaba que los sindicatos ingleses fueran revolucionarios (sino que, por el contrario, tendía a “aburguesarlos”), Marx esperaba que sus conquistas motivaran la lucha del proletariado en Europa, que se diera lugar a la creación de un partido obrero, y que todo ello fuera una palanca para la organización internacional de trabajadores.
En el continente París nuevamente era el centro del activismo socialista de Europa. Después de Gran Bretaña y Bélgica, Francia era la nación de mayor desarrollo capitalista, los sindicatos obreros luchaban por su reconocimiento, y su praxis estaba orientada por Proudhon, Blanqui y Marx. Al margen de corrientes y sus divergencias, en ese momento se coincidió en la necesidad de organizar un fuerte movimiento sindicalista, a fin de realizar una acción política independiente, con apoyos internacionales, que les permitiera el logro de sus reivindicaciones económicas y sociales. De la conjunción del sindicalismo obrero inglés y francés, principalmente, se fundó la Internacional en 1864 como una asociación sindicalista, y no como una federación partidaria. Primacía de la acción sindical sobre la actividad política, pero reconocimiento de la necesidad de ésta para el logró de los objetivos proletarios, no sólo al interior de cada país, sino de toda Europa.
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