Luciano Pascoe Rippey
Conocí a Juan Camilo Mouriño durante los preparativos del primer debate presidencial de la elección del 2006. Yo como negociador por parte del Partido Socialdemócrata y él como coordinador de campaña de Felipe Calderón.
Me parecía que reflejaba con nitidez lo que la campaña del PAN quería transmitir: juventud, entusiasmo, convicción, compromiso.
El artículo completo, aquí.
miércoles, noviembre 5
lunes, octubre 6
Hablemos de socialismo, hablemos de democracia (primera entrega)
Eric Uribares
El discurso de la izquierda en México se ha transformado. A la par que se institucionalizaba y entraba de forma plena en la vida electoral del país, abandonó el objetivo de construir un sistema distinto al capitalista, y optó por la vía del reformismo para administrar las desigualdades inherentes al capitalismo.
Desde entonces, utilizar palabras como “socialismo” o “imperialismo” es, para algunos, prueba fehaciente de academicismo trasnochado o de militancia retro que no leyó lo último de Giddens. Sin embargo, lo cierto es que muchas nuevas vertientes académicas y concepciones de gobierno actualmente, se replantean una nueva forma de llegar al socialismo y hacerlo efectivo como forma de gobierno.
Desde los nuevos regímenes de América Latina, hasta la academia europea, el socialismo como discurso, y con ello muchas de las teorías que derivaron de él, se replantean y adaptan para explicarse la realidad actual, y construir un sistema en abierta oposición al capitalismo, pero que responda a una visión democrática que garantice las correcciones del rumbo cuando estas sean necesarias y todas las virtudes de la democracia liberal.
Pero regresemos a México y a su izquierda a la que le tiembla el pulso para llamarse socialista. Es cierto que a muchos que se decían socialistas les debemos algunas de las desgracias más grandes de este planeta, como también se las debemos a muchos que se dijeron demócratas. El discurso, cual sea, se justifica en la práctica, sin más.
Además de un desvío ideológico y crucial, el abandono del socialismo como objetivo de la izquierda en México, me parece, contrario a lo que se pudiera pensar, un error electoral. Para demostrarlo, habría que echarle una mirada a la votación que obtuvo el último partido en nuestro país que contendió con la bandera socialista. Un resultado por el que venderían su alma cualquiera de los partidos que no componen la santísima trinidad.
La socialdemocracia es, en esencia y en origen, socialismo democrático. Y así habría que decirlo. La socialdemocracia no es una izquierda menos comprometida, ni una izquierda menos igualitaria, ni una izquierda menos contestataria ni menos combativa; no, lo que sí es, es una izquierda más democrática. Socialista, pero democrática, respetuosa de las instituciones, pero comprometida a transformarlas por las reglas construidas por todos.
domingo, octubre 5
Toletes, mentiras y videos: la marcha del 2 de octubre
por Luciano Pascoe Rippey
Las primeras informaciones e imágenes venían con el tufo de siempre: ‘seudoestudiantes’ vandalizan y golpean a policías en una reyerta en el contexto de la marcha de dos de octubre.
Como siempre estos jóvenes aprovechan la conmemoración para hacer sus pequeños actos de rebeldía en contra de propiedad pública y privada. Chavos extraviados –pensé.
Por la noche, en los noticieros televisivos la nota crecía de tono y de adjetivos calificativos hacía los jóvenes que, vestidos con sus atuendos de su tribu urbana pateaban, trataban de quemar con aerosoles encendidos y arrinconaban a unos granaderos que sólo repelían la agresión.
miércoles, octubre 1
Socialdemocracia, vía para el 2009
por Enrique Pérez Correa
Las instituciones electorales no son la excepción en nuestro país cuando de falta de transparencia y rendición de cuentas se trata. Por desgracia, están alcanzando niveles que ponen en riesgo los próximos comicios locales para elegir a 66 diputados de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal.
Ante los diversos reacomodos que han ocurrido en el IEDF, así como de los ejes que lo regulan, no dejan de vislumbrarse las tendencias partidistas que convergen detrás del Iinstituto, lo que trae como consecuencia falta de certeza tanto a los ciudadanos como a las mismas fuerzas políticas del Distrito Federal.
Leer el artículo completo.
Las instituciones electorales no son la excepción en nuestro país cuando de falta de transparencia y rendición de cuentas se trata. Por desgracia, están alcanzando niveles que ponen en riesgo los próximos comicios locales para elegir a 66 diputados de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal.
Ante los diversos reacomodos que han ocurrido en el IEDF, así como de los ejes que lo regulan, no dejan de vislumbrarse las tendencias partidistas que convergen detrás del Iinstituto, lo que trae como consecuencia falta de certeza tanto a los ciudadanos como a las mismas fuerzas políticas del Distrito Federal.
Leer el artículo completo.
domingo, septiembre 28
Balas, impunidad o legalización: las rutas de la droga
por Luciano Pascoe Rippey
Más vivo que nunca está el debate sobre la ruta y las formas en las que el estado mexicano debiese enfrentar al crimen organizado y en particular al relacionado con el narcotráfico. Frente a los trágicos eventos de Morelia, el debate se reaviva frente a la nítida sensación de que no importa que haga el gobierno federal –y cualquier local para el caso- no parece haber solución.
Las ejecuciones siguen su ritmo espeluznante de sangre, las fosas con albañiles ejecutados nos recuerdan el costo de construir ‘algo’ lo que sea para estas bandas, encajuelados, policías muertos – unos por buenos, otros por muy malos-, y cada vez más violencias aparece en nuestras televisiones, diarios y noticieros. El país esta cubierto de un manto de desesperanza, incertidumbre que viene trágicamente acompañada de la peor crisis financiera de los Estados Unidos de las que yo tenga memoria.
Más...
Más vivo que nunca está el debate sobre la ruta y las formas en las que el estado mexicano debiese enfrentar al crimen organizado y en particular al relacionado con el narcotráfico. Frente a los trágicos eventos de Morelia, el debate se reaviva frente a la nítida sensación de que no importa que haga el gobierno federal –y cualquier local para el caso- no parece haber solución.
Las ejecuciones siguen su ritmo espeluznante de sangre, las fosas con albañiles ejecutados nos recuerdan el costo de construir ‘algo’ lo que sea para estas bandas, encajuelados, policías muertos – unos por buenos, otros por muy malos-, y cada vez más violencias aparece en nuestras televisiones, diarios y noticieros. El país esta cubierto de un manto de desesperanza, incertidumbre que viene trágicamente acompañada de la peor crisis financiera de los Estados Unidos de las que yo tenga memoria.
Más...
La responsabilidad de los partidos
por Miguel González Compeán
En las semanas precedentes, la agenda estuvo plagada de comentarios y alusiones a los lamentables hechos de Michoacán. El asunto se ha tratado de maneras tan diversas y variadas que ha quedado una buena parte para la especulación, especialmente, con respecto a los motivos, responsables e involucrados en los acontecimientos. El ruido ha sido tal, que con pasmosa displicencia y egoísmo, los partidos políticos se han limitado a condenar el hecho de manera superficial y a manifestar posiciones y sugerencias que han llegado hasta la estupidez.
Pocos son los que han pedido que se vaya al fondo del problema. Los que piden que se atienda el origen, y no se trate de atender la enfermedad, de forma inmediata y superficial, (el PSD fue uno de los pocos que pedía esto en Los Pinos, en la más reciente reunión). Lo cierto es que en efecto, se ha ofrecido un modesto apoyo al Presidente y a su estrategia en el combate a la delincuencia organizada; y más bien se han ofrecido críticas exageradas a los aparatos del Estado y, en especial al Cisen, por no actuar de una forma que, si leyeran la Ley de Seguridad Nacional, sabrían que no es posible.
Leer el artículo completo.
En las semanas precedentes, la agenda estuvo plagada de comentarios y alusiones a los lamentables hechos de Michoacán. El asunto se ha tratado de maneras tan diversas y variadas que ha quedado una buena parte para la especulación, especialmente, con respecto a los motivos, responsables e involucrados en los acontecimientos. El ruido ha sido tal, que con pasmosa displicencia y egoísmo, los partidos políticos se han limitado a condenar el hecho de manera superficial y a manifestar posiciones y sugerencias que han llegado hasta la estupidez.
Pocos son los que han pedido que se vaya al fondo del problema. Los que piden que se atienda el origen, y no se trate de atender la enfermedad, de forma inmediata y superficial, (el PSD fue uno de los pocos que pedía esto en Los Pinos, en la más reciente reunión). Lo cierto es que en efecto, se ha ofrecido un modesto apoyo al Presidente y a su estrategia en el combate a la delincuencia organizada; y más bien se han ofrecido críticas exageradas a los aparatos del Estado y, en especial al Cisen, por no actuar de una forma que, si leyeran la Ley de Seguridad Nacional, sabrían que no es posible.
Leer el artículo completo.
martes, septiembre 23
El 2009 y sus retos
Por Luciano Pascoe Rippey
En menos de 10 meses, México celebrará el quinto proceso electoral en un marco de competencia real, tras la autonomía que gozó la autoridad electoral en las elecciones de 1997, el IFE se encuentra partidizado y padece un profundo descrédito, como producto del proceso electoral de 2006.
Serán ocho los partidos en contienda, con nuevas reglas de juego que, si bien han abaratado los costos para la ciudadanía, no han eliminado lo inequitativo en la distribución de los recursos públicos.
Los retos para ellos, pero sobre todo para la sociedad, son similares a los que vivimos hace 5 años, en la elección de 2003. Además de la ausencia de grandes figuras públicas, sentiremos la falta de aprobación de la clase política, producto entonces del desencanto ante el anhelado cambio y ahora por el agravante de los arteros y cobardes atentados en Morelia y la insípida capacidad de respuesta del Estado ante la delincuencia organizada.
El artículo completo aquí
En menos de 10 meses, México celebrará el quinto proceso electoral en un marco de competencia real, tras la autonomía que gozó la autoridad electoral en las elecciones de 1997, el IFE se encuentra partidizado y padece un profundo descrédito, como producto del proceso electoral de 2006.
Serán ocho los partidos en contienda, con nuevas reglas de juego que, si bien han abaratado los costos para la ciudadanía, no han eliminado lo inequitativo en la distribución de los recursos públicos.
Los retos para ellos, pero sobre todo para la sociedad, son similares a los que vivimos hace 5 años, en la elección de 2003. Además de la ausencia de grandes figuras públicas, sentiremos la falta de aprobación de la clase política, producto entonces del desencanto ante el anhelado cambio y ahora por el agravante de los arteros y cobardes atentados en Morelia y la insípida capacidad de respuesta del Estado ante la delincuencia organizada.
El artículo completo aquí
lunes, septiembre 22
viernes, septiembre 19
Impunidad y violencia
Por Alberto Begné Guerra
La cobarde agresión contra personas inocentes e inermes en Morelia nos obliga a una seria reflexión sobre los orígenes de la violencia en nuestro país. No se trata ya de víctimas de enfrentamientos y ajusticiamientos entre bandas criminales o entre éstas y las policías. Tampoco es un caso más de víctimas de un delito. Lo ocurrido en Michoacán revela de manera brutal lo que no queríamos ver: la violencia se reproduce y crece como producto de la impunidad.
La cuestión radica en comprender y asumir en un sentido amplio las exigencias contra la impunidad, pues en México constituye un fenómeno que, por mucho, trasciende la ineficacia en la persecución y el castigo a los delincuentes.
El artículo completo, aquí
La cobarde agresión contra personas inocentes e inermes en Morelia nos obliga a una seria reflexión sobre los orígenes de la violencia en nuestro país. No se trata ya de víctimas de enfrentamientos y ajusticiamientos entre bandas criminales o entre éstas y las policías. Tampoco es un caso más de víctimas de un delito. Lo ocurrido en Michoacán revela de manera brutal lo que no queríamos ver: la violencia se reproduce y crece como producto de la impunidad.
La cuestión radica en comprender y asumir en un sentido amplio las exigencias contra la impunidad, pues en México constituye un fenómeno que, por mucho, trasciende la ineficacia en la persecución y el castigo a los delincuentes.
El artículo completo, aquí
La impunidad es la causa
Por Jorge Carlos Díaz Cuervo
En el país se vive un contexto de incertidumbre respecto de las posibilidades reales que tiene el Estado mexicano para enfrentar los desafíos impuestos por la delincuencia organizada y los poderes fácticos.
El pasmo colectivo que ha generado la violencia, que todos los días se hace presente a lo largo y ancho del país, y la incertidumbre respecto de sus consecuencias ha sembrado la semilla del miedo. Miedo que desmonta escenarios de prosperidad en igualdad y libertad, y eclipsa las bondades de la vida en democracia, al tiempo que genera añoranzas autoritarias. Miedo que angustia cuando los servicios noticiosos nos confirman, todos los días, que el Estado se ha debilitado y está perdiendo la guerra.
Leer más, aquí
En el país se vive un contexto de incertidumbre respecto de las posibilidades reales que tiene el Estado mexicano para enfrentar los desafíos impuestos por la delincuencia organizada y los poderes fácticos.
El pasmo colectivo que ha generado la violencia, que todos los días se hace presente a lo largo y ancho del país, y la incertidumbre respecto de sus consecuencias ha sembrado la semilla del miedo. Miedo que desmonta escenarios de prosperidad en igualdad y libertad, y eclipsa las bondades de la vida en democracia, al tiempo que genera añoranzas autoritarias. Miedo que angustia cuando los servicios noticiosos nos confirman, todos los días, que el Estado se ha debilitado y está perdiendo la guerra.
Leer más, aquí
Suscribirse a:
Entradas (Atom)